martes, 28 de junio de 2016

Estimado Compañero...

Estimado compañero
Yo se que no tengo un carácter buenisimo, no es fácil hablar conmigo, tengo mucho genio y a veces resulto irritante...
En estos tiempos que corren se ha "instaurado" cierta tendencia a seguir corrientes...que el de al lado protesta...le sigo la corriente, que el jefe desprecia a alguien, le sigo la corriente y lo desprecio yo también, que se pone de moda mirarse el ombligo y no ayudar a alguien...pues seguimos la corriente.
Todo sin importarnos si el de al lado sufre o no, todo con una finalidad, nunca de manera desinteresada. Y en esa corriente me incluyo en cierta medida, porque hace unos días yo mire mi propio ombligo; dije cosas sin pensar y quizás te hice daño...
Por todo ello entono mi "mea culpa" y te pido perdón. Y espero que sepas entender que yo también me pongo nerviosa y meto la pata.
Hoy te escribo porque esta mañana tú me trataste mal y te perdono, recuerdo que hace un mes y medio, cuando los nubarrones del verano siniestro que nos espera, comenzaban a dejar notar su presencia, angustiado me pediste ayuda, querías vivir y disfrutar junto con tu familia, y sabiendo como sabes que yo soy defendedora a ultranza de la familia me preguntaste cómo pedir la reducción de jornada, te la querían denegar, estabas pasándolo mal y yo te entendía, te ofrecí toda la ayuda que tenía a mi alcance. Me puse a tu disposición y hasta hoy lo he seguido estando. Los malos tiempos se ciernen sobre nosotros como cada verano, el año pasado sufrí como estas sufriendo tu; y si bien es cierto que este año tengo una situación distinta, las malas noticias me afectan igual, no sabes lo que estoy pasando, he pasado y me queda por pasar. Primero porque no te lo he contado, y segundo porque no te importa. Tu sigues la corriente, la corriente de no importarte una mierda lo que a mi me hagan sienta sufra o padezca, total soy yo, la conflictiva, la polémica... No tengo corazón ni sentimientos...
La culpa fue mía, quizás por pensar que tu al haber sufrido una milésima parte de mi dolor me comprenderías mejor que otros.
Esta mañana me mandaste a callar porque quise desahogarme, y te vi allí, y te hablé, y me mandaste a callar. Pues bien si pensabas después de leer esto que como buena cristiana era para poner la otra mejilla...estas muy equivocado, porque tu desprecio no me duele, no tienes esa capacidad, estas palabras son para despedirte. Al contrario que tu espero que te vaya bonito y no te deseo ningún mal, pero de mi no te vuelves a aprovechar, la próxima vez q necesites mi ayuda no la pidas, recuerda que soy muy obediente, y estaré guardando silencio...ese que hoy me has exigido porque mi lamento te taladraba los oídos. Adiós compañero...y que te den.

No hay comentarios:

Publicar un comentario